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sábado, 28 de enero de 2023

Tras los pasos de Shantideva

 

Las Seis Conciencias

En los pasos de Shantideva

"Para escuchar las enseñanzas de Dharma, debemos tener una actitud de humildad. Se dice que “en la cima de la montaña de la arrogancia, las aguas de las enseñanzas no permanecen y las flores de las realizaciones no crecen.

En el valle de la humildad, las aguas de las enseñanzas permanecen y las flores de la realización pueden crecer”.

Humildad no quiere decir sentirse inferior, sino reconocer nuestras cualidades y límites, reconociendo asimismo las cualidades de los demás, sin considerarlos superiores o inferiores a nosotros.

Para escuchar las enseñanzas de Dharma lo primero es reconocernos como enfermos. Sabemos que estamos enfermos a través de los síntomas de la enfermedad. ¿Cuáles son estos síntomas? El sufrimiento y la insatisfacción principalmente. ¿Y cuál es la enfermedad? La enfermedad es la ignorancia, el enfado, el apego, el deseo. Reconocernos enfermos es requisito para poder curarnos.

Cuando reconocemos la enfermedad y pensamos “no quiero estar enfermo” buscamos un médico, un sanador que nos ayude a sanar la enfermedad. Hasta que no tengamos conciencia de que estamos enfermos interiormente, no haremos nada para sanar la enfermedad.

La primera conciencia es vernos como un paciente enfermo. Nuestra enfermedad es la ignorancia, los celos, el enfado, el miedo, el deseo y la insatisfacción, que se manifiestan con sufrimiento.

Esto no significa que seamos enfermos mentales, es algo mucho más profundo. No tenemos que escuchar las enseñanzas solo para aprender algo nuevo, sino para sanar algo dentro de nosotros.

La segunda conciencia es contemplar el Dharma, las enseñanzas del Buddha, como la medicina que nos va a ayudar a sanar nuestra enfermedad. Recibir las enseñanzas es para sanar la propia enfermedad y el Dharma es la medicina.

La tercera conciencia es contemplar al maestro espiritual como el médico. Además de la medicina, necesitamos un médico, una persona que haga el diagnóstico, que prescriba la medicina que necesitamos. El maestro espiritual nos da la medicina del Dharma, la medicina espiritual, que nos guía hacia la sanación.

Se dice que Lama Gangchen Rimpoché es un lama sanador, que tiene el poder de sanar todas las enfermedades. Nuestra enfermedad más profunda es la de la mente, es nuestro sufrimiento. Las otras enfermedades que podemos tener, sean del cuerpo o las que llamamos normalmente enfermedades mentales, son el resultado de la enfermedad más profunda, la ignorancia.

La ignorancia es una visión errónea de nosotros y del mundo que se manifiesta en egoísmo. El egoísmo, a su vez, se manifiesta en aversión y atracción, a través de los celos, del enfado, del miedo y de todos los demás venenos mentales. Es muy importante ver al maestro espiritual como al médico que nos da la medicina.

Santideva en el Bodisatvachariavatara decía que escuchar las enseñanzas de Dharma y no practicarlas, es igual que ir al médico y leer solo la receta, sin tomar las medicinas.

¿Qué diferencia hay entre no tener medicinas y, tenerlas y no tomarlas? Ninguna. En el monasterio se hace algo parecido con los textos. Por ejemplo, yo tengo muchos textos que no he leído y probablemente, no leeré en mucho tiempo, pero ¡ah! tengo todos los textos de lama Tsong Khapa, de Pabonka Rimpoché, del Lam Rim, los comentarios de los Tantras, todos los textos están ahí, pero ¿qué diferencia existe entre no tener los textos y tener los textos y no leerlos?

Del mismo modo, que diferencia existe entre no recibir enseñanzas de Dharma y recibirlas y no practicarlas. La única diferencia es que las enseñanzas de Dharma dan una impronta positiva a nuestra mente para poder practicar en el futuro. Es mejor que nada, pero si no practicamos, es muy parecido a nada.

La cuarta conciencia es la práctica sincera del Dharma como un proceso de curación. Esto quiere decir que si quiero sanarme, tengo que tomar la medicina del Dharma, que es la práctica sincera. No es suficiente decir los mantras mientras pensamos en otras cosas y tener muchas imágenes de Buda sino conectamos la mente con las imágenes. La sinceridad en la práctica es muy importante y no es fácil.

Con el tiempo, tendemos a hacer la práctica basándonos en nuestra imagen, no solamente la imagen que damos a los demás, sino para decirnos a nosotros mismos “soy un gran practicante, hago la puya al guru, la autocuración, etc” sin tener un contacto directo con las prácticas en nuestro corazón. Es muy importante para nosotros, tener la conciencia de que el proceso de curación es practicar con sinceridad.

Es importante recordar que el Dharma está dentro de nosotros. El Dharma no está en las estatuas, en las imágenes, en los textos, no está en el maestro, todo esto es muy importante para representar el Dharma que nosotros tenemos que desarrollar dentro. El verdadero Dharma está dentro de nosotros y tenemos que practicarlo. Esta es una de las razones por las que el budismo no gusta a alguna gente; es un camino espiritual donde somos responsables de nuestro desarrollo.

Algunas personas dicen “llevo ya cinco años practicando con mucho esfuerzo y todo sigue igual, el Dharma no funciona.” La pregunta sería, ¿estás más calmado que tres años atrás? Dice, sí. ¿Sientes menos insatisfacción? Dice, sí. ¿Tienes más concentración? Dice, sí. ¿Eres menos violento? Dice, sí. ¿Cómo puedes decir que no está funcionando?

El problema es que tenemos la expectativa de que en cinco años vamos a alcanzar la iluminación y ser un bodisattva. Tenemos que recordar que es un proceso gradual, tenemos un conocimiento mínimo de nosotros mismos. Cuando se empieza a practicar con sinceridad, con el tiempo, vamos a conocernos a nosotros mismos más profundamente, vamos a ver muchos defectos que antes no veíamos. Podemos pensar que hemos empeorado, pero no es así.

La quinta conciencia es larga permanencia en el sendero del Dharma. Para obtener un resultado, es necesario practicar durante mucho tiempo. No basta un día, dos días, un año, dos años. Si tengo una enfermedad crónica ¿en pocos días se puede sanar o necesita de un tiempo más largo?

La enfermedad de nuestra mente es crónica. El proceso de curación es gradual. Dentro de este proceso de curación, tenemos que regocijarnos de cada paso que damos y no pensar que es mucho tiempo. Cada paso que damos nos tiene que hacer felices.

Para transformarnos necesitamos tiempo y mucho esfuerzo, hasta que lleguemos al punto de no retorno. El camino espiritual es un camino donde se necesita constancia y esfuerzo. Si yo quiero hacer el maratón de las próximas olimpiadas, tengo que entrenar de forma constante, no es suficiente con entrenar diez días con mucho esfuerzo y después estar tres meses sin hacer nada. Tengo que hacerlo todos los días.

No tenemos que pensar “¡Ah, se necesita mucho tiempo! entonces yo no puedo porque tengo ya muchos años.” Tenemos que recordar que el tiempo es relativo. Se puede practicar muchos años y hacer muy poco, y en un día, hacer mucho. Lo que marca la diferencia del tiempo es la calidad del tiempo.

No es el tiempo material de minutos, horas, días, años. Si pudiéramos usar los sesenta segundos de un minuto, un minuto sería muy largo. Si conseguimos dedicar nuestra vida a practicar el Dharma en todas las circunstancias; con la familia, en el trabajo, a solas, con otras personas, es posible hacer mucho en un tiempo material pequeño.

Si para practicar el Dharma tenemos que estar sentados en meditación, necesitaremos de mucho más tiempo material para practicar. Del mismo modo, si me siento a meditar cada día quince minutos o media hora, después de un mes voy a tener buenos resultados. Si medito media hora, una hora, cada quince días, necesito de mucho más tiempo para tener algún resultado. Tenemos que usar el tiempo con calidad, en un día se puede hacer mucho, en un año se puede hacer mucho.

La quinta conciencia es que necesito practicar el Dharma con sinceridad, de forma constante y largo tiempo para ver los resultados completos.

La sexta conciencia es la conciencia del estado de ser de un buddha. Si no creo en la posibilidad de alcanzar el estado de iluminación, no puedo hacer esfuerzo para practicar el Dharma. Quiero alcanzar la iluminación, porque creo que es posible, porque creo en mi naturaleza pura. Sin esta conciencia de reconocimiento de nuestro potencial, es muy difícil poner esfuerzo para alcanzar el estado de un buda.

Resumiendo, los pasos son: Estoy enfermo. El Dharma es la medicina que puede curar mi enfermedad. El maestro espiritual es el médico que me da la medicina. Practicar con sinceridad el Dharma, es el proceso de curación. Este proceso de curación necesita de un tiempo largo y de constancia. Es posible alcanzar el resultado final que es la iluminación.”

miércoles, 14 de diciembre de 2022

La práctica de Vajrasattva

 

POR QUÉ NECESITAMOS LA PURIFICACIÓN

 

Los principales obstáculos que impiden que surjan todas las experiencias y realizaciones extraordinarias del camino profundo son las acciones negativas, los oscurecimientos y las tendencias habituales. Así como es importante limpiar la superficie de un espejo para que las formas se reflejen en él, también es importante eliminar nuestros oscurecimientos para que la realización pueda aparecer como un reflejo en el espejo de la Base de Todo. El Buddha enseñó innumerables métodos de purificación para este propósito, pero el mejor de todos ellos es la meditación y la recitación relacionadas con el maestro como Vajrasattva.1

—PATRUL RINPOCHE (1808-1887)

 

COMO SERES NO ILUMINADOS, estamos oscurecidos. Estamos oscurecidos por nuestro pasado y estamos oscurecidos por nuestros hábitos; estamos oscurecidos por nuestras emociones y estamos oscurecidos por nuestros pensamientos. Experimentamos el mundo a través del filtro de nuestros cinco sentidos y nuestra mente. Debido a que nos parece que tenemos un cuerpo y una mente que parecemos controlar la mayor parte del tiempo, caemos en la creencia errónea, pero casi innata, de que de alguna manera somos individuos separados y aislados que son diferentes de todas las cosas que están más allá de nuestro control, como la hierba, las montañas y otros seres. Si bien esta creencia es lógica desde la perspectiva relativa de la vida cotidiana, es sin embargo lo que nos lleva a las profundidades del sufrimiento.

¿Por qué la creencia en un yo independiente y en los fenómenos nos lleva al sufrimiento? Dado que esta creencia es falsa, es una base poco sólida para la acción. Esencialmente, sin esta percepción errónea de un yo sustantivo, no nos apegaríamos a nada. Sin esta percepción de un mundo concreto e incontrolable, no tendríamos miedo a nada. Sin esta ignorancia primaria del “yo” y el “no-yo” o el apego y la aversión resultantes, no habría causa o condición para los pensamientos, palabras y acciones engañosas. Sin estos, no hay karma, y mucho menos un medio o base para lo positivo y lo negativo. Sin karma no habría nada que nos mantuviera atrapados vida tras vida experimentando el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte.

Más concretamente, las innumerables acciones que hemos cometido desde tiempos sin comienzo han sido en gran medida acciones negativas, no negativas a los ojos de la sociedad quizás, pero negativas en el sentido de mantenernos atrapados en el samsara, el ciclo de sufrimiento de los renacimientos. En cualquier momento, estos actos malsanos pueden arrastrarnos al abismo de los reinos inferiores y experiencias dolorosas. No podemos deshacernos de las semillas del karma negativo sin un método. El mejor método es el del desengañador Buddha Vajrasattva.

 

EL PROBLEMA DEL KARMA

¿Cómo nos atrapa el karma en la existencia cíclica? Porque toda acción, palabra o pensamiento que se origina en nuestra conciencia deja una huella de ese acto, palabra o pensamiento en nuestra conciencia base, nuestro continuo mental. Estas huellas son como semillas. Condicionan los futuros actos, palabras y experiencias que cosecharemos en esta y futuras vidas. Además, estas huellas manchan nuestros flujos mentales, lo que dificulta que nos demos cuenta de nuestra verdadera naturaleza, sin mencionar que nos hace más propensos a repetir los mismos comportamientos problemáticos.

En otras palabras, cada vez que hacemos, decimos o pensamos algo negativo contra alguien, deja una huella que luego experimentaremos como un resultado desagradable. Esto es como contaminar la fuente de un río: el agua río abajo también se contamina. Sin embargo, cuando hacemos, decimos o pensamos algo positivo, como algo que beneficia a los demás, esto deja una huella positiva que luego resultará en una circunstancia o experiencia placentera, como otra oportunidad de hacer algo beneficioso. Esta huella positiva es como bombear agua dulce de vuelta al río: el fondo del agua es nuevamente más fácil de ver. La claridad vuelve a la mente.

Podemos encontrar evidencia de la mecánica del karma todos los días. Constantemente, nuestra experiencia es cambiada y condicionada por todos nuestros pensamientos, palabras y acciones. Cuando hacemos algo amable, generalmente nos sentimos positivos con nosotros mismos y los demás también nos responden con amabilidad. Por otro lado, cuando hacemos algo menos que amable, por lo general lo hacemos porque no somos felices de alguna manera. Expresar nuestra insatisfacción puede gratificarnos de manera temporal, pero esto se convierte en el resultado desagradable de la culpa interna o de la retribución de los demás.

Que las impresiones negativas traigan resultados desagradables ya es bastante problemático, pero lo que nos mantiene verdaderamente atascados en el samsara es que estas impresiones fermentan. Cada día que pasa sin purificarse multiplica la magnitud del acto negativo. Digamos que pisamos el dedo del pie de alguien hoy; ¡más tarde podría fermentar en el resultado kármico de perder una extremidad!

Incluso si llevamos una vida santa y nunca tenemos un pensamiento egoísta, y mucho menos causamos incomodidad incluso a una pulga, no podemos estar seguros de las acciones, palabras y pensamientos negativos impresos que podemos haber cometido en vidas anteriores que todavía están fermentando y esperando el momento oportuno para estallar en nuestra experiencia presente o futura. La virtud por sí sola no nos garantiza un viaje pacífico hacia la iluminación. Lo que sí garantiza el comportamiento virtuoso es que no estamos sembrando más en nuestro continuo mental las semillas del sufrimiento futuro. Incluso si no es la solución completa para estar libre de sufrimiento, sigue siendo muy beneficioso. Pero solo a través de la purificación y la práctica constante de métodos como Vajrasattva podemos eliminar por completo las semillas y las huellas del karma que nos mantienen atrapados en el sufrimiento vida tras vida.

 

OSCURACIÓN EMOCIONAL

En términos generales, lo que nos lleva a acumular karma negativo es el oscurecimiento alimentado por emociones aflictivas. Este es el oscurecimiento que postula un yo verdaderamente existente, que nos catapulta a una plétora de necesidades, deseos, preocupaciones y defensas que surgen como diversas emociones. Entonces nos enfadamos, tenemos envidia o lujuria, nos sobrevaloramos o infravaloramos, o acabamos en una especie de confusión aburrida. Buscamos fama, comodidad y ganancia, o tratamos de evitar el dolor, el anonimato y la pérdida. De todas estas formas velamos nuestra bondad innata y caemos en el oscurecimiento emocional.

Las cinco principales emociones aflictivas de ira, celos, deseo, orgullo e ignorancia, sin mencionar todas sus variaciones menores, nunca son inocentes; no traen el beneficio final a nadie. Su propia naturaleza es destruir nuestra paz mental, así como la paz mental de todos aquellos con los que entran en contacto. Incluso la ira justa y la sed insaciable de verdad o paz son perturbadoras y, por lo tanto, oscurecen la verdadera naturaleza de la mente. Estas emociones son como la turbulencia en el agua, que levanta lodo y limo, oscureciendo la claridad del agua misma. Su mera presencia en nuestra mente no es una virtud, no solo porque perturban nuestra mente y nuestro sistema nervioso, sino también porque rara vez se quedan solo como actividades mentales. Antes de que podamos detenerlos, se han convertido en palabras dañinas o acciones violentas, y hemos aumentado mucho más nuestra carga kármica.

 

OBSCURACIONES COGNITIVAS

A diferencia de la intensidad y la obviedad de las emociones, los oscurecimientos cognitivos son sutiles y difíciles de descubrir. Esto se debe a que los oscurecimientos cognitivos proliferan a partir de nuestra incapacidad para penetrar la noción errónea de un yo y otro concreto y discreto, o para comprender fenómenos sin lenguaje ni concepto. En particular, es el velo cognitivo el que postula un mundo verdaderamente existente. Cualquier pensamiento que esté respaldado por un sujeto, objeto o acción está ligado a este oscurecimiento. Estos son como las ondas en un cuerpo de agua que reflejan la luz y dificultan ver a través del fondo del agua. Si bien esto parece un oscurecimiento filosófico, en realidad es bastante básico y uno de los últimos en eliminarse antes de la iluminación completa.

La práctica de Vajrasattva aborda incluso este oscurecimiento más sutil. En el momento en que la visualización se disuelve y descansamos en la conciencia de la vacuidad, en lo que se llama la fase de disolución, de hecho, estamos eliminando los efectos veladores de este oscurecimiento. En ese momento de clara disolución, aunque sea solo por una fracción de segundo, nuestra mente descansa en un estado libre de todos estos oscurecimientos cognitivos, libre de conceptos del yo y del otro, libre de ondas mentales de cualquier tipo. Mantener esta conciencia incluso por un momento disminuye profundamente este oscurecimiento.

 

TENDENCIAS HABITUALES

Otro gran problema con las huellas kármicas, además de su fermentación y oscurecimiento de la mente, es que se vuelven habituales, como surcos gastados en nuestra conciencia. Todos hemos tenido la experiencia en algún momento de que una acción se vuelve más fácil a través de la repetición, ya sea aprendiendo a tocar un instrumento o simplemente chasqueando los dedos. La primera vez que lo intentamos, era casi imposible, pero se hizo más fácil con cada intento, y después de muchos intentos se convirtió en una segunda naturaleza, y ya no teníamos que pensar conscientemente en cómo hacerlo. Desafortunadamente, lo mismo ocurre con el pensamiento, el hablar y el actuar negativos. No recordamos la primera vez en nuestras muchas vidas que actuamos por ira o lujuria. Estas reacciones se convirtieron hace mucho tiempo en surcos que profundizamos y convertimos en una segunda naturaleza con cada nueva ira y deseo. En ocasiones estos surcos son grandes desfiladeros con los que todas las veces hemos repetido la misma acción o reacción. Salir de estos abismos de patrones habituales es como escalar el Monte Everest. A menudo se dice que las tendencias habituales son las más difíciles de superar, incluso más que los oscurecimientos intelectuales o emocionales, porque surgen de forma automática y, a menudo, inconsciente.

Jigme Phuntsok Rinpoche solía decir: “Sin practicar persistentemente, no podemos erradicar las tendencias habituales acumuladas desde tiempos sin comienzo ni mantener o estabilizar la sabiduría que obtuvimos anteriormente. Por lo tanto, no debemos escatimar esfuerzos para realizar todas las acciones virtuosas y escuchar, contemplar y meditar en el Dharma”. Afortunadamente, la práctica de Vajrasattva es como un gran pájaro que nos saca de los cañones de nuestros patrones negativos. Es nuestro guía que nos trae de vuelta a las llanuras, dándonos la posibilidad de hacer nuevos surcos, esta vez positivos. En última instancia, la práctica nos liberará por completo de cañones y llanuras, oscurecimientos positivos y negativos, cognitivos y emocionales, huellas y surcos, uno mismo y el otro, y finalmente, incluso de la práctica misma.

 

CÓMO FUNCIONA LA PURIFICACIÓN

A TRAVÉS DE LA PRÁCTICA de Vajrasattva y el proceso de purificación, estamos reconociendo que, consciente o inconscientemente, hemos hecho, dicho y pensado muchas cosas que no eran beneficiosas y, a menudo, bastante dañinas. En este reconocimiento, implícita y explícitamente confesamos con profundo remordimiento cualquier daño que hayamos causado en las muchas vidas que hemos vivido e impactado. Este arrepentimiento nos da la determinación de evitar seguir imprimiendo nuestra conciencia con negatividad. Cuando pasamos por este proceso en presencia de Vajrasattva, es como estar ante un tribunal compasivo que tiene el poder de aceptar nuestra confesión sincera y saldar nuestra deuda.

A menos que podamos descansar total y completamente en la naturaleza absoluta de la mente, sería un malentendido pensar que una mera buena confesión nos liberaría del karma. Si pudiera, entonces el karma no sería el principio infalible que guía toda la existencia que es. No hay forma de eludir el hecho de que todas las causas tienen un resultado. Cuando hablamos de purificar y limpiar las malas acciones, esto no significa que las causas ya impresas no producirán ningún resultado. Eso es posible solo para aquellos con la más alta capacidad que pueden descansar totalmente en la conciencia de la vacuidad en todo momento. Para la mayoría de nosotros que no podemos mantener esta conciencia, aún experimentaremos algún resultado de nuestro karma previamente impreso. La purificación, sin embargo, puede mitigar la experiencia de esos resultados. Esto significa que en lugar de experimentar los resultados como mucho peores en su forma fermentada, experimentaremos los resultados de la manera más suave posible. Luego, en algún punto de nuestro proceso de purificación, estos resultados kármicos se convertirán en las bendiciones que nos harán avanzar por el camino hacia la iluminación completa.

Hay una historia del Buddha en la que camina por un jardín y pisa una espina. Normalmente, los pies del Buddha caminan tan suavemente sobre la tierra que no pueden dañar a ningún insecto, y mucho menos ser pinchados por una espina. Entonces, cuando el Buddha se lastima, sus discípulos están horrorizados e incrédulos. Ananda, el fiel servidor del Buddha, le pregunta al Buddha cómo pudo haber sucedido esto. El Buddha responde que una vez, antes de ser Buddha, pisó una hormiga sin darse cuenta. Esta espina fue el resultado de eso. El Buddha manifestó esto para nuestro beneficio, para recordarnos que todas las causas tienen resultados, sin importar qué tan lejos en el camino creamos que estamos. El Buddha también demostró algo más en esta historia. No aulló, maldijo, lloró o se lamentó de su destino cuando su pie sangraba por la espina. Su pie sangrante no fue experimentado, se nos lleva a entender, de manera diferente a su pie que no sangraba por una espina. Esa fue la segunda enseñanza.

El punto es que la purificación no elimina por completo los resultados kármicos; minimiza los resultados y transforma nuestra experiencia de esos resultados. Sin purificación, el resultado de pisar una hormiga, incluso accidentalmente, podría fermentar hasta la muerte bajo las ruedas de un camión, catapultándonos así a otra vida, quizás a los reinos más bajos. A través de la purificación, el efecto se minimiza a algo bastante insignificante que incluso se convierte en una enseñanza, un acto benéfico para los demás. Aunque finalmente nosotros, como el Buddha, lleguemos a experimentar los resultados de nuestras acciones, nuestra capacidad para convertir las buenas y malas circunstancias en eventos simples y neutrales depende de la purificación.

Al generar la visualización de Vajrasattva y luego sentir realmente que todas nuestras emociones negativas y las acciones y fechorías que han surgido de ellas están siendo arrastradas por la corriente de néctar que desciende de la compasión ilimitada de Vajrasattva por nosotros, realmente podemos eliminar los oscurecimientos emocionales. así como disminuir las huellas kármicas y su maduración resulta de nuestro flujo mental. Entonces, aunque no podemos limpiar los resultados de nuestras acciones en sí, podemos purificar nuestro apego y aversión a esos resultados y minimizar su gravedad. Cuando hacemos esto, todas las experiencias, incluso los obstáculos, se convierten en pasos en el camino hacia la liberación total; las dificultades se convierten en bendiciones. Tarde o temprano, debido a Vajrasattva y su mantra de cien sílabas, todas las circunstancias se convierten en corrientes de purificación y profundizan nuestra experiencia de conciencia pura, que en esencia es como si el karma negativo hubiera sido eliminado por completo.

Incluso cuando no estemos involucrados en la práctica de Vajrasattva, si podemos permanecer conscientes de nuestro cuerpo, habla y mente y evitar más impresiones kármicas negativas, mejoraremos enormemente nuestras vidas y nuestra práctica, sin mencionar las vidas de todos aquellos con los que nos contactamos.

 

PURIFICACIÓN A TRAVÉS DE LOS CUATRO PODERES OPONENTES

Para maximizar la potencia de la práctica de Vajrasattva, confiamos en los llamados cuatro poderes oponentes: confianza, arrepentimiento, determinación y remedio. Cultivamos el poder de la confianza tomando refugio y generando bodichita, el pensamiento altruista del despertar. Desarrollamos el poder del arrepentimiento al examinar nuestras fechorías y luego confesarlas sinceramente. Generamos el poder de resolución al prometer abstenernos de cometer fechorías. Luego desarrollamos el poder del remedio real recitando el mantra de cien sílabas. Finalmente, aumentamos el mérito de la purificación dedicándola a la iluminación de todos los seres sintientes.

 

El poder de la confianza

Desarrollamos el poder de la confianza a través de una causa interna y condiciones externas. La causa interna es la mente de refugio y bodichita, el deseo de convertirse en un buddha para liberar a todos los seres. La condición externa es la aspiración y el voto de Vajrasattva, lo que lo convierte en una fuente infalible de refugio. Primero reflexionemos sobre las buenas cualidades de Vajrasattva para generar la fe suprema. Esto nos lleva a refugiarnos en él con una mente unidireccional. Segundo, reflexionamos sobre el sufrimiento de los seres sintientes en los seis reinos. A partir de esto sentimos mayor compasión y aspiramos a purificar su karma negativo, lo que resulta en nuestra generación de bodichita. Sin tomar refugio, no es una práctica budista; sin generar bodichita, no es una práctica Mahayana. Por lo tanto, es importante dar el énfasis adecuado a tomar refugio y generar bodichita antes de comenzar la práctica. Exploraremos el refugio y la bodichita más a fondo en la explicación de la práctica principal.

 

El poder del arrepentimiento

Sabemos que si es que no lo tratamos, el cáncer puede diseminarse y hacer metástasis a otras partes del cuerpo. Para detectar el cáncer en su etapa más temprana y fácil de tratar, nos hacemos exámenes físicos regulares y completos. Si se encuentra cáncer, confiamos en un médico para que lo extraiga, en que tomemos nuestra medicina y tratemos de erradicar las posibles causas y carcinógenos. Solo de esta manera se puede curar el cáncer con el tiempo.

De manera similar, la huella del karma negativo es como un cáncer en nuestro continuo mental, que causa daño a nuestro cuerpo, habla o mente. Si no lo comprobamos y lo contrarrestamos con regularidad, las semillas del karma negativo madurarán y ni siquiera el Buddha podrá detenerlo. Por lo tanto, es muy importante rastrear el karma negativo lo antes posible, antes de que tenga la oportunidad de madurar, y purificarlo de inmediato.

¿Cómo rastreamos nuestro karma negativo? Recordamos y reflexionamos sobre las situaciones en las que hemos cometido actos negativos. Después de recordarlos, los lamentamos profundamente en nuestros corazones, los confesamos con nuestras palabras y mostramos respeto inclinándonos frente a Vajrasattva sin ocultar nada. Si nuestro sentimiento de arrepentimiento es profundo y sincero, entonces poseemos el poder del arrepentimiento.

Debemos investigar lo más a fondo posible y examinar todas las acciones negativas que hemos cometido en una categoría, como la no virtud de matar. Luego seguimos reflexionando en otras categorías, como mentir o ver mal. Finalmente, confesamos cada uno de ellos profundamente desde nuestro corazón.

Incluso si no encontramos muchas acciones negativas en una categoría dada en esta vida, eso no significa que no las hayamos cometido en vidas anteriores. Todavía podemos cultivar el poder del arrepentimiento por acciones que ya no recordamos o que hicimos sin saberlo. De esta manera, el karma negativo puede ser mitigado, tal como el polvo se esparce con una bocanada de aire.

 

El poder de la resolución

El poder de la resolución es prometer con una visualización clara: “De ahora en adelante, incluso si mi vida está en peligro, nunca más cometeré esta acción negativa”. La clave aquí es cultivar un sentimiento sincero para nunca volver a hacer esa acción negativa. Solo así se puede detener la fermentación de ese karma negativo. De lo contrario, tu confesión no tiene sentido.

 

El poder del remedio

El poder del remedio, el verdadero antídoto en esta práctica, es recitar el mantra de cien sílabas de Vajrasattva. Como la mejor medicina, este mantra tiene un poder incomparable para destruir rápidamente los oscurecimientos kármicos. El objetivo aquí es creer que el mantra y el Buddha Vajrasattva son lo mismo, sin ninguna diferencia, y luego calmar el cuerpo, el habla y la mente y recitar el mantra con la mente enfocada y una visualización clara. Después de conocer y aplicar a fondo estos principios y métodos, nuestra práctica de purificación se vuelve auténtica. Nada debe quedar en el nivel del mero discurso. La efectividad de la purificación depende completamente del cumplimiento y la fuerza de los cuatro poderes oponentes. De esta manera nuestra purificación traerá felicidad y todas las cualidades que necesitamos para la iluminación y el beneficio de los demás.

 

De: Vajrasattva Meditation. A Illustrated Guide. Khenpo Yeshe Phuntsok. Wisdom Publications. Boston, 2015. Introducción.

 

 

 

 

 

martes, 6 de diciembre de 2022

Esencia, naturaleza y capacidad

 La unidad de Trekchod y Thogal
 

Tulku Urgyen Rimpoché
 

"En Dzogchen, la esencia es pureza primordial, la naturaleza es presencia espontánea y la capacidad es una unidad. Conoces esas palabras, ¿verdad? Reconocer que tu propia esencia es pureza primordial se llama Trekchod. Reconocer que la naturaleza es presencia espontánea se llama Thogal Que estos dos son indivisibles - que la esencia pura primordial y la naturaleza espontáneamente pura son indivisibles - se llama la capacidad omnipresente.


La esencia originalmente vacía y primordialmente pura es dharmakaya, la naturaleza espontáneamente presente es sambkogakaya. Su indivisibilidad, la capacidad, es nirmanakaya. La unidad de esencia y naturaleza es la base sin obstrucciones para el surgimiento. los tres kayas son tu identidad. reconocerlos como tu propia naturaleza es el svabhavikakaya (el cuerpo esencial). El gurú señala el svabhavikakaya. Cuando se señala y lo reconoces, se llama conocer la esencia de la mente.


¿Qué es eso? nuestra esencia, que es primordialmente pura vigilia, se establece a través de Trekchod. Nuestra naturaleza, que está espontáneamente presente, se establece a través de Thogal. Cuando reconoces esto, que tu propia naturaleza es la indivisibilidad de estos dos como una capacidad unificada y los tres son inseparables, se llama svabhavikakaya. Reconoce que tu esencia es primordialmente pura y que la expresión natural de esta pureza primordial está espontáneamente presente. Reconoce finalmente que esta presencia espontánea no tiene naturaleza propia; se percibe pero desprovisto de naturaleza propia, una presencia insustancial. Eso se llama la unidad de Trenched y Thogal.


¿Qué se entiende por presencia espontánea (lhun grub)? Es la expresión de la pureza primordial. Es la luz del arco iris, los bindus mayores y menores y las formas corporales de la deidad. Las deidades son las manifestaciones del cuerpo, las sílabas son la manifestación del habla y los atributos son las manifestaciones de la mente. Todos estos están desprovistos de naturaleza propia. No importa lo que parezcan deidades, aunque sean visibles, ¿puedes agarrarlas? ¿Son tangibles? Cualquier cosa que se manifieste como habla, todas las sílabas de la India y el Tíbet y de otros lugares, ¿pueden captarlas? No se puede, son irrelevantes. Esto es lo que se entiende por insustancial.


Las manifestaciones de la mente son los atributos de las familias vajra, buddha, padma, loto y karma. Un ejemplo sería el del vajra. No importa cuál de estos atributos aparezca, no puedes apoderarte de ninguno de ellos, ¿verdad? Las manifestaciones de las cualidades son palacios, tronos, joyas, etc. Lo que sea que experimentes de estos, ¿tiene alguna naturaleza concreta? no lo hace las manifestaciones de actividad, como las espadas, los garfios, las cruces vajra y las llamas, también son visibles pero intangibles.


En resumen, mientras que dharmakaya es omnipresente como el espacio, samboghakaya está presente de forma distinta y única como el sol y la luna. Nirmanakaya es como un arcoíris que actúa para el bienestar de los seres. Cuando hablamos en términos de cualidades, hay tres, pero en términos de realidad, hay una identidad que es svabhavikakaya. ¿Cómo aplicas esto en la práctica? la esencia es Trekchod. Tienes que reconocer a Rigpa. La naturaleza es Thogal. Cuando los cinco kayas, el habla quíntuple, las cinco sabidurías, las cinco cualidades y las cinco actividades se manifiestan plenamente, eso se llama alcanzar la plenitud. Tras alcanzar la plenitud, se produce un agotamiento de fenómenos y conceptos.
Nuestra esencia, que es rigpa, en realidad no puede ser dañada por el pensamiento; es sólo que la esencia queda atrapada en el pensar. Al no reconocer la esencia, como persona normal, la conciencia queda atrapada en el pensamiento, arrastrada dentro de los tres reinos y las seis clases de seres. Pero el practicante que reconoce a Rigpa es comparado en ese momento con un cabello puesto en llamas. ¿Le queda energía? De esta forma, cuando reconoces a Rigpa, todos los pensamientos pierden su poder".

lunes, 5 de diciembre de 2022

La tradición del Lung

 

La tradición

de la transmisión oral en la era digital

 

Dr. Alexander Berzin

 

"En mi sitio web studybuddhism.com, he registrado la lectura de todos los textos originales que traduje del tibetano y el sánscrito. La razón de esto, además del hecho de que a algunas personas les gusta escucharlos, es que existe la tradición tibetana de transmisión oral o lung. Aunque los tibetanos recibieron transmisiones orales originalmente en sánscrito, provenientes de la India, tradujeron los textos al tibetano y llevaron a cabo las transmisiones orales en términos de las traducciones tibetanas.

Teniendo un gran respeto por esta tradición, y también por mi experiencia de tratar de entender qué implica esta tradición y por qué es importante, decidí que sería muy importante para mi generación de traductores, si estuvieran de acuerdo, continuar esta tradición y comenzar la transmisión oral de nuestras propias traducciones en nuestros propios idiomas, para que en el futuro esta tradición se mantenga.

Se lo sugerí a algunos de mis colegas y, aunque les pareció una idea interesante, nadie pareció aceptarla. Entonces, decidí que lo haría yo mismo, y la forma de hacerlo es a través de medios digitales. Su Santidad el Dalai Lama ha dicho que el uso de la tecnología para las transmisiones budistas es un tema muy serio a examinar en nuestro tiempo presente. ¿Qué sucede cuando tienes la transmisión de iniciaciones y varias otras enseñanzas a través de Internet? ¿La gente realmente las recibe?

Su Santidad dijo que si la intención del maestro es que quienes miran o escuchan reciban la iniciación, y si quienes la escuchan tienen la intención de recibirla, entonces funciona. Su escucha no tiene que ser exactamente al mismo tiempo que cuando el maestro la entrega, debido a las diferencias de zona horaria.

Creo que esta costumbre de recibir indirectamente transmisiones orales se deriva de lo que ocurrió en el Tíbet, donde había grandes multitudes de personas que asistían a diversas enseñanzas y no tenían amplificadores ni sistemas de altavoces ni nada por el estilo. Obviamente, solo las personas que estaban sentadas muy cerca del maestro podían escuchar lo que estaba pasando. La gente que estaba en la parte de atrás no podía oír; sin embargo, a través de la interacción indirecta, recibieron las iniciaciones y las transmisiones orales. Creo que los medios digitales siguen el mismo principio de esta experiencia del Tíbet tradicional y, sin duda, también de la India.

El significado de la transmisión oral

Si examinamos la tradición de la transmisión oral, ¿qué significa realmente? Pasaron muchos siglos antes de que se escribiera alguna de las enseñanzas, y la única manera de aprender las enseñanzas era escucharlas recitadas. Las personas recitaban textos en grupo una y otra vez y, a través de ese proceso, los memorizaban. Inicialmente pensé que la transmisión oral significaba que la persona que transmitía un texto tenía que comprender realmente su significado, y la persona estaba transmitiendo, en cierto sentido, una realización o una comprensión de una generación a la siguiente. Pensé que esta era la forma en que se producía la transmisión oral. Pero ese no parece ser el caso en absoluto.

Por ejemplo, recibí la transmisión oral de un linaje muy especial de un texto de Tsongkhapa de mi maestro Serkong Rinpoche quien lo recibió de su padre, su maestro, quien lo había recibido de una visión de Tsongkhapa. Era el texto La esencia de la explicación clara de los significados definitivos e interpretativos (Drang-nges legs-bshad snying-po), uno de los textos más difíciles de Tsongkhapa. Aunque había recibido la transmisión oral, nunca había tenido la oportunidad de estudiar el texto. Aparentemente, Serkong Rinpoche nunca tuvo tiempo de dárselo a Su Santidad, porque había estado esperando una ocasión especial o algo así.

Años más tarde, cuando la reencarnación de mi maestro Serkong Rinpoche quiso recibir esa transmisión oral especial, no había nadie alrededor que todavía la tuviera. Yo era el único disponible. Tengo una conexión muy estrecha con la joven reencarnación, como la tuve con el anterior Serkong Rinpoche, y él me pidió que se la diera. Le pregunté a Su Santidad si eso era posible y si estaba calificado, ya que nunca había estudiado el texto. Él respondió: “Sí; has recibido la transmisión oral y por lo tanto estás calificado para darla”. Así que practiqué recitar el texto tibetano en voz alta hasta que pude hacerlo en un tiempo razonable, e hice un viaje especial a la India y se lo di al joven Serkong Rinpoche.

La transmisión de una conexión cercana

La palabra para una transmisión oral tiene que ver con el sonido. En realidad, estás transmitiendo el habla. Cuando miras los textos sánscritos, muchos de ellos comienzan con las frases: “Evam maya shrutam ekasmin samaye” “Así, he oído, en una ocasión” y luego continúa diciendo que el Buddha residía en tal y tal lugar, y enseñaba a tal o cual audiencia. Estas ocasiones fueron transmisiones orales; la palabra para estas ocasiones en sánscrito es samaya. Samaye está en caso locativo, que significa “en esta ocasión”. La palabra tibetana para samaya es damtsig, literalmente palabras sagradas, pero que también significa “conexión cercana”, algo que crea un vínculo sagrado entre un maestro de una enseñanza y un practicante.

Mi teoría es que lo que en realidad se transmite con una transmisión oral es esta estrecha conexión, o vínculo estrecho, con el linaje. Si tienes un vínculo muy estrecho con el maestro que lo impartió, entonces lo que se transmite a la siguiente generación es esa estrecha conexión con el texto y la enseñanza. Creo que este es el principio detrás de la transmisión oral. Para tratar de continuar con esa tradición y el linaje, he grabado mis traducciones en un dispositivo digital y está disponible en el sitio web para que, en las generaciones futuras, las personas también puedan hacer esa conexión.

Cuando recibí esta transmisión oral específica del anterior Serkong Rinpoche, él la recitó de memoria, que es la verdadera forma de hacer la transmisión oral. No lo leyó, aunque este es un texto de unas 250 páginas. En realidad, lo recitaba de memoria todos los días como parte de su práctica diaria. Hizo que su asistente siguiera el texto para asegurarse de que no cometiera ningún error al hacer esto. Lo recitó tan rápido que mis ojos no podían recorrer el texto tan rápido para seguir lo que estaba diciendo.

Esta es la tradición de la transmisión oral. No debemos pensar que es algo sin sentido o trivial. No lo es. Es muy importante para mantener un estrecho vínculo con los linajes de los grandes textos budistas”.

 

~ Extracto de la transcripción de un seminario, Oslo, Noruega, octubre 2017

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" El Dr. Alexander Berzin (1944 - presente) es un traductor, maestro, erudito y practicante budista con más de 50 años de experiencia budista. Después de recibir su Ph.D. en Harvard, el Dr. Berzin pasó 29 años en India entrenándose bajo la guía de algunos de los más grandes maestros tibetanos de nuestro tiempo. Allí se desempeñó como intérprete ocasional para Su Santidad el XIV Dalai Lama y sus tutores.

Es el fundador y autor de los Archivos Berzin y

studybuddhism.com

 

domingo, 20 de noviembre de 2022

Vacuidad y existencia cíclica

 

La verdad de la cesación

Dudjom Rinpoche

La base en el que todo cesa en la existencia cíclica es la vacuidad. Ésta es la condición real de todos los fenómenos, la naturaleza absoluta, por lo tanto, completamente libre de todos los extremos conceptuales como la existencia, la no existencia, etc. Dado que la naturaleza absoluta, el estado de vacuidad, impregna todos los demás fenómenos, la naturaleza absoluta y los fenómenos no son entidades separadas. Pero dado que la naturaleza absoluta no compuesta y los fenómenos compuestos son incompatibles en sus características, tampoco son una sola entidad. El espacio absoluto inmutable que trasciende los extremos del eternalismo, el nihilismo, etc., es la vacuidad.

Practicando el camino que conduce a la realización de ese vacío, todos los caminos motivados por la verdad del origen, es decir, los tres y cinco venenos, cesan y se alcanza el resultado, el cese del sufrimiento agregado y el sufrimiento relacionado con él. En resumen, las emociones aflictivas y sus semillas que cubren la conciencia se desvanecen y se hunden en el espacio absoluto y así son eliminadas.

Este estado de eliminación es la sabiduría primordial de la vacuidad, la base de la cesación: es la verdad extraordinaria de la cesación, y lo que llamamos el logro de la liberación y el nirvana. Así se ha enseñado que la naturaleza de la verdad del sufrimiento es la verdad de la cesación, y que la naturaleza de la verdad del origen es la verdad del camino; la cesación y el camino, la eliminación y la realización, se dice que son esencialmente inseparables.

Ilustremos esto con un ejemplo. Darse un capricho en un comportamiento alimentario malsano que enferma a uno es el origen. Ser atormentado por los dolores de la enfermedad es sufrimiento. Tener cuidado con la dieta y el comportamiento de uno después del tratamiento es la verdad del camino. Curar la enfermedad volviendo a la buena salud es la verdad del cese.

Aquí, ahora, hay una analogía de este ejemplo: la avaricia y evitar que otros sean caritativos es el origen. La pobreza y las privaciones es sufrimiento. Hacer ofrendas y regalos de caridad es la verdad del camino. Y, en consecuencia, librarse del sufrimiento futuro de la pobreza es la verdad del cese. Así es como debe comprender y aplicar el proceso de causa y efecto.

Habiendo reflexionado así sobre la manera en que las causas dan lugar indefectiblemente a efectos, debe realizar todo tipo de acción positiva y abandonar toda forma de acción negativa. Nunca hagas nada dañino, ya sea por tu propia cuenta o la de otra persona. Incluso por el bien de sus maestros o de las Tres Joyas, está mal hacer acciones negativas: no son ellos quienes recibirán el efecto plenamente maduro de acciones como su destino asignado, como nos dice Carta a un amigo:

No hagas ningún mal, ni siquiera por el bien

De brahmanes, monjes y dioses, o invitados de honor,

Tu padre, madre, reina o por tu corte.

No tomarán parte de su infernal fruto.

Aunque realice malas y perversas acciones

No crea a la vez, como espadas, una herida,

Cuando llegue la muerte, esos actos malvados mostrarán:

Su fruto, cualquiera que sea, será revelado.

Ahora, para alejarse de las acciones negativas, fortalecer sus acciones positivas y así lograr la liberación, no hay nada que nadie más pueda hacer para ocupar su lugar o ayudarlo. Son ustedes los que tienen que renunciar a las acciones negativas y emprender las positivas, como dice Carta a un amigo:

La libertad dependerá de ti solo

Y no hay nadie más, ningún amigo puede ayudar.

Teniendo estudio, disciplina y concentración,

Lleva diligencia a las Cuatro Nobles Verdades.

Entonces, aplicando todas las enseñanzas sobre el funcionamiento de causa y efecto a tu propia corriente de ser, practica la adopción y la evitación correctamente, y así haz todo lo posible para que esta vida tenga sentido. Pensando: "¡Para que pueda hacerlo, preciosa maestro, en ti pongo mi confianza!" Ora fervientemente como sigue:

Las acciones positivas y negativas maduran indefectiblemente:

Que sea hábil y disciplinado para adoptar el bien y evitar el mal.

Mientras te rezo, preciosa maestro,

Bendíceme, señor incomparablemente amable.

Si no logramos adquirir un sentimiento genuino por estas cuatro prácticas preliminares comunes, toda la práctica que hagamos en las fases de generación y perfección de la práctica principal no hará más que reforzar las ocho preocupaciones ordinarias, y el Dharma no será de ningún beneficio.

Hoy en día todos nos jactamos de ser practicantes del Dharma, pero no hemos cortado nuestro apego a las cosas de esta vida, no hemos alejado nuestra mente de la existencia cíclica, no hemos renunciado ni al más pequeño de nuestros deseos: amigos y parientes, séquito, sirvientes, comida y ropa, conversación agradable, y cosas por el estilo. Como resultado, cualquier actividad positiva que emprendamos no es realmente efectiva. Nuestras mentes y el Dharma van por caminos diferentes.

Logramos encontrar fallas en los demás sin considerar nuestros propios defectos. Nos enorgullecemos de la menor cualidad buena en nosotros mismos. Nuestras mentes se distraen con honores y entretenimientos. Nos involucramos en conversaciones inútiles y en todo tipo de actividades diferentes. Contamos meses y años de práctica sin que disminuyan nuestras emociones aflictivas. Creemos que podemos combinar el Dharma y las metas mundanas, pero terminamos sin tener éxito en nada.

Desde el principio, hemos sido completamente insensibles a cualquier determinación de ser libres. Los seres eruditos y consumados del pasado solían decir que los preliminares son incluso más profundos que la práctica principal. Lo que querían decir era que la raíz del Dharma depende de renunciar a las cosas de esta vida.

Entonces, en lugar de mirar hacia fuera de nosotros mismos, debemos hacer un esfuerzo por combinar nuestras mentes y el Dharma interno. Entonces, cuando aparezcan en nuestro interior algunas buenas cualidades relacionadas con el Dharma, entenderemos cuán profundas son estas instrucciones y nuestra confianza en el Dharma crecerá. En ese momento, recordaremos la compasión y la bondad de nuestro maestro, y la devoción brotará automáticamente en nosotros. Es así que todas las cualidades del camino emergerán de forma espontánea y sin esfuerzo.

Esto completa la breve explicación de las cuatro prácticas que cultivan el campo de la corriente mental y alejan los pensamientos de la existencia cíclica.

- Dudjom Rinpoche - Una antorcha que ilumina el camino a la libertad

 

La visión Vajrayana

 

LAS VEINTICINCO VISIONES TÁNTRICAS

Erik Pema Kunsang

 

Cada momento de tu vida es experiencia. Esta experiencia se desarrolla de infinitas formas, como el mandala natural de la vida, y en este mandala la mente que experimenta es la deidad. Deidad aquí significa puro y perfecto, digno de respeto y sublime por naturaleza. Todos los demás es así también, todas las demás personas en tu vida, cada gato, perro e insecto, incluso las plantas y las piedras. Al mismo tiempo, todo lo que se desarrolla dentro de la experiencia es como reflejos en un espejo. Los reflejos no están en el espejo, no entraron en el espejo y no vuelven a salir. Nada surge, nada queda, nada cesa. Un aspecto se llama forma, el otro es esencia. En el vajrayana, se les llama las dos verdades superiores. Para experimentar esto de verdad, necesitamos la visión vajrayana. Es necesario un acercamiento, una puerta de entrada. Esa puerta de entrada se llama empoderamiento. El empoderamiento nos introduce a lo que realmente somos, y esta percepción puede ampliarse a través de veinticinco niveles, diferentes formas de combinar forma y esencia.

Quizás eres del tipo que le gusta vivir en un ambiente limpio y ordenado, o quizás del tipo que se relaja con una taza de café antes de lavar los platos. Tal vez quieras que todo esté limpio y ordenado antes de relajarte. Tal vez no te importe en absoluto, porque no te importa. Las combinaciones son entre tu forma y tu esencia, cómo es la vida y cómo te sientes. Las combinaciones son infinitas. En Vajrayana también son infinitas, pero hay veinticinco con nombres

Cuando escuchamos sobre el Vajrayana, las enseñanzas budistas del tipo más esotérico, no debería generalizarse demasiado, como si fuera un conjunto uniforme. El Vajrayana cubre una gran cantidad de territorio con muchos paisajes diferentes. El punto de partida de todas estas áreas es el empoderamiento, ser bendecido, inspirado e introducido en la forma en que es la realidad. La visión en el Vajrayana es esta comprensión de la realidad, cómo realizarla y las increíbles cualidades que se desarrollan después de la realización.

La mayoría de los lectores están familiarizados con los puntos de vista conocidos como no permanencia, sufrimiento, ausencia de ego, origen dependiente y shunyata, descripciones de nuestra realidad cotidiana en cada momento. ¿Qué pasa con el Vajrayana, cuál es la visión aquí? Se puede subsumir en una declaración: Todo lo que ves, escuchas o sientes son en realidad tres aspectos del estado despierto. El maestro de meditación y filósofo tibetano Longchenpa dijo que una persona que sufre de ictericia ve una caracola como amarilla y cuando se han recuperado, la caracola se ve blanca. ¿La cáscara cambió de color? Lo mismo ocurre con la cosmovisión distorsionada de creer que todo es permanente y que nuestra vida está hecha de entidades singulares, centradas en torno a una identidad personal, el yo. Necesitamos entrar en una forma de experimentar más abierta y honesta, viendo las cosas como son. A esta transición a menudo se le llama obtener la visión correcta, y cuanto más fina y alta es la visión, más cerca estamos de ver la realidad sin filtros o ideas preconcebidas, tal como habernos recuperado por completo de la ictericia.

En el Vajrayana hay más de un nivel de comprensión de la realidad, a veces tres, a veces cinco, a veces veinticinco. Todos están claramente definidos, son distintos y cada uno de ellos describe claramente lo que somos, lo que experimentamos, nuestro cuerpo y mente, y el mundo en el que vivimos. Mi maestro Tulku Urgyen Rinpoche me los presentó de manera lineal y me gustaría compartirlos aquí brevemente, solo las perspectivas, no las prácticas. Hay cinco perspectivas básicas: la visión de Kriya Tantra, Yoga Tantra y de Mahayoga, Anuyoga y Atiyoga. Se pueden combinar entre sí en veinticinco combinaciones diferentes. Un meditador puede seguir estos veinticinco pasos y lo hará, ya sea que los haya aprendido o no, para despertar verdadera y completamente. De hecho, los tantras existen para presentar las llaves mágicas que desbloquean estos veinticinco niveles de realización.

El descubrimiento de una forma de ser sencilla, amable y consciente, te permite abrirte aún más. Este es el resultado directo del entrenamiento del bodhisattva, su corazón gentil combinado con la creciente sensación de ver que lo que solía tener en mente no existe realmente. Ver la ausencia de algo en lo que fijarse, relaja la mente para abrirse más. Esta suave apertura de la mente aún no es el estado despierto, pero trae una tremenda inspiración y un anhelo sincero de acercarse más al Buda interior real. Este es el punto de vista básico en Kriya Tantra, ya que surge en tu mente a través de la práctica.

Familiarizarse cada vez más con la visualización del estado despierto en la forma de un buda que te bendice e inspira a reconocer tus cualidades fundamentalmente perfectas, te permite experimentar una profunda autoconfianza que, , todos, incluida esta mente, tienen la misma naturaleza que un buda. Sientes esto, no como una teoría, sino en realidad, que perteneces a la misma familia: es solo una cuestión de crecer en ella más plenamente. Esta es la visión esencial en el Yoga Tantra, así es como se experimenta a través de la práctica.

El proceso por el que estás atravesando es el de acercarte gradualmente a las cualidades y la gracia del estado despierto, expresado en forma visible, sonidos audibles e imaginaciones sublimes, todos los cuales son intangibles, pero sin duda tú mismo en tu mejor momento, el corazón abierto de bondad ilimitada. La necesidad de buscar en otra parte la fuente de la gracia, la compasión y la inteligencia, disminuye gradualmente exactamente al mismo ritmo a medida que se reconoce que estas cualidades ya están presentes en la naturaleza de su mente. En este punto, automáticamente llegas a la perspectiva tremendamente expansiva y colorida de los tantras internos. Ahora estás perfectamente posicionado para ir más allá de la conciencia unilateral hacia el conocimiento sin dirección de la naturaleza de la mente. Esta experiencia, la puerta de entrada a los tantras internos, te la señala un verdadero maestro de sabiduría. La sensación de separación y distanciamiento del estado despierto se deja atrás cada vez que practicas, por lo que ingresa a la experiencia de los tantras internos. Tu referencia básica se ha convertido en la no dualidad de forma y esencia, también conocida como el dharmakaya superior de las dos verdades indivisibles, el principio y el final de todo. Junto con haber suspendido la mente dualista dentro de la inmensidad de la conciencia no dual, experimentas que las proyecciones distorsionadas ordinarias pueden quedar desocupadas para que el mandala del entorno y tú como la deidad no estén separados; son tú mismo y tu campo de experiencia. Hay una gran apreciación de la riqueza y diversidad de este mandala autoexistente, mientras que al mismo tiempo todo es unidad, la identidad única del estado despierto. Esta es la visión esencial en Mahayoga, tal como se experimenta a través de la práctica.

Si bien el medio ambiente, el cuerpo y la mente son esencialmente mente, es el énfasis en un aspecto lo que revela tres tipos de perspectivas de mandala, correspondientes a los tres tantras internos. En Mahayoga el mandala es tu entorno, en Anuyoga el mandala es tu cuerpo, y en Atiyoga la naturaleza de la mente es el mandala completo y perfecto.

Hasta este punto, tu viaje ha sido doble: una acumulación de tremenda riqueza espiritual y un abandono de la exhibición de hábitos dualistas. Esto te lleva a estar más cerca de la realidad en su estado desnudo. Tu encarnación físico-mágica, el profundo misterio de tu voz y el juego de tu espaciosa vigilia se revelan cada vez más, desde tu propio ser. Cada momento de percepción, escuchar una voz o el susurro de las hojas, conocer y sentir, todo se desarrolla dentro del mandala sagrado y natural que es tu cuerpo, una ciudad asombrosa de ruedas de canales, corrientes de energía y esferas de esencia mágica. Esta es la visión esencial en Anuyoga, tal como se experimenta a través de la práctica.

Al familiarizarte completamente con esta perspectiva a través de los yogas, la maestría es la encarnación sagrada de un buda, la iluminación manifiesta es cada acción, inmaculada como una flor de loto. Ese es el significado de inclinarse ante los pies de loto de un maestro.

Cuando se desatan todos los nudos, todas las energías perdidas regresan al canal central y la mente permanece como la amplitud de mayor facilidad, no tienes más remedio que entrar por la puerta sin puertas del despertar primordial, la visión incomparable del Atiyoga. Esto depende de haber abierto hasta que no puedas abrir más. Tu maestro es la mente despierta, esencialmente, y también lo son tus compañeros yoguis y yoguinis. La instrucción y tu práctica no es otra que la mente despierta. El entorno, la deidad, el mantra y el samadhi también son mentes despiertas. Esta es la vista esencial en el Atiyoga, tal como es experimentado a través de la práctica.

Para ilustrar la vision del Atiyoga, aquí un fragmento del Kulayaraja Tantra:

Fue entonces cuando el Ser Vajra, permaneciendo como esta inmensidad única de la esfera, surgió,

Y en presencia del Rey Todo Creador, la Mente Despierta,

Con ánimo alegre, su rostro todo jubiloso, tomó asiento.

El Rey Todo Creador, la Mente Despierta,

Se dirigió al Ser Vajra con estas palabras:

Escúchame, maestro de todos los maestros, Rey Todo Creador,

¿No es mi maestro esta esfera, más allá de todos los constructos?

¿El séquito tampoco es otro que esta esfera no construida?

¿No es también la doctrina esta esfera no construida?

¿No es el tiempo y el lugar otro que esta esfera no construida?

Cuando todo es de la naturaleza de esta esfera,

Entonces, ¿por qué, oh maestro de todos los maestros, asumes el papel de maestro?

¿Y por qué estás rodeado por este séquito?

¿Cómo es que enseñas la doctrina a este séquito?

¿Y cómo, además, el tiempo y el lugar son uno?

Para el Ser Vajra, en estas mismas palabras,

El Rey Todo Creador, Mente Despierta, entonces habló:

Gran Ser, escucha, recuerda estos sonidos

A través de los sonidos aclararé aquí el significado, así que escucha Mahasattva.

Aunque yo, el Rey Todo Creador, despertaba la mente misma,

La esencia de todos los dharmas, todo,

Soy una esfera atemporal, una esencia más allá de las construcciones,

Así, esta naturaleza no construida, esta dimensión primordial,

Esta esfera atemporal, este estado autoexistente,

Es el maestro y la enseñanza, y el séquito, el tiempo y el lugar,

Y entonces enseño a esta esfera a ser mi naturaleza.

 

De hecho, es maravilloso que los budas respondan a diferentes actitudes y habilidades enseñando a los meditadores a avanzar desde donde se encuentran. Siempre hay un nivel de práctica que te conviene, que es una gran bondad y muy práctica. A medida que profundizas y te das cuenta de más, se abre otra perspectiva asombrosa y luego otra, hasta que tu experiencia trans-panorámica es igual a la de cada ser despierto. A día de hoy, aunque el Vajrayana es todavía nuevo en nuestro idioma, todos nos enriquecemos enormemente al comprender las veinticinco formas de práctica de Vajrayana. Los veinticinco comparten la misma esencia de unidad, la única e indivisible esfera de dharmakaya, que es la mente despierta de todos los budas. Qué pueda ser realizada.

En el siglo IX, el niño genio tibetano, Vairotsana, viajó a la India donde recibió la enseñanza sobre los veinticinco puntos de vista tántricos en Bodh Gaya del destacado maestro Shri Singha. Vairotsana trajo de vuelta esta maravillosa perspectiva en forma escrita, que es la forma incluida, Los Tantras recopilados de Vairotsana. Como unas gotas del vasto océano, este artículo con mis humildes reflexiones sobre el maravilloso misterio que llamamos vida, está basado en la antigua escritura de Vairotsana combinada con la enseñanza oral de Tulku Urgyen Rinpoche.

Sobre el autor

Traductor de antiguas escrituras budistas, autor, constructor de puentes hacia la vida moderna, maestro budista e instructor de meditación. Directivo en la Junta de 84000: Traduciendo las palabras del Buda. Fundador de Rangjung Yeshe Publications y LEVEKUNST art of life.

http://levekunst.com/the-twenty-five-tantric-views/?fbclid=IwAR1Gbvqb71SCtidupR_PYE2ViLHpmwxjyqaX0K0LUhnG5UygKiXOOJ-WB2c